Ayer, jueves 20 de enero tuvo lugar la exposición del trabajo que mis compañeras Ángela, Esther y Carmen y yo hemos elaborado a lo largo de éste primer cuatrimestre sobre el colectivo de niños/as con altas capacidades intelectuales. En esta entrada, al ser yo el encargado de realizar la exposición, me centraré en señalar los aspectos relevantes de la misma más que en destacar contenidos.Con la exposición intentamos acercar a la clase un colectivo desconocido por muchos y totalmente descartado por casi todos como colectivo en riesgo de desadaptación social. Además, pretendimos que los oyentes conocieran la realidad en la que estos se encuentran: las necesidades educativas y sociales que la mayoría presenta, la actuación institucional dirigida específicamente a los mismos, qué hay que tener en cuenta a la hora de intervenir con ellos/as…
Para cumplir con esto, la exposición se sirvió de una presentación powerpoint en la que se trataron los siguientes aspectos: descripción del colectivo, aplicación práctica (técnicas de diagnóstico, formulas actuales de intervención, el papel de la iniciativa social y detección de buenas prácticas), educación social e intervención educativa, conclusiones y cosas curiosas sobre el contacto que tuvimos con el colectivo. Además de esto, también utilizamos a lo largo de toda la presentación fragmentos de video del documental “Superdotados: Al Este de la campana de Gauss”, en los que, a través de una historia real, pudimos extrapolar la información tratada a un ejemplo concreto. Para fomentar la participación, antes de comenzar con la exposición, les pedimos a los asistentes que en un papel escribieran sus ideas previas sobre el colectivo de los superdotados. Con estas primeras impresiones desarrollamos una parte de las conclusiones al contrastar las nociones, en teoría, poco argumentadas del principio con las ideas, supuestamente adquiridas en la exposición, al final.
Como último recurso, también en el apartado de las conclusiones, entre todos realizamos un crucigrama, a modo de repaso de todo lo que habíamos tratado justo antes, en el que se encontraban las palabras más importantes del tema.El desarrollo de la exposición fue mejor del que se esperaba. Al principio tuvimos un pequeño contratiempo tecnológico que, afortunadamente, pudimos rápidamente solventar gracias a la ayuda de nuestro compañero Jaime Palacios. Tuvimos bastante bien controlado el tiempo, incluso mejor que en el ensayo, pudiendo tratar todos los aspectos planificados con detenimiento. La exposición que realizaron mis compañeras fue excelente. La tranquilidad y la seguridad que las tres transmitían en sus discursos denotaban su preparación así como que eran claramente conocedoras de la información que transmitían. Eso fue un punto a nuestro favor: el hecho de que los cuatro estuviéramos adecuadamente y en la misma medida informados de lo que exponíamos, lo que nos ayudó a la hora de resolver dudas a los oyentes o de corroborar con convicción los argumentos que cada miembro comunicaba. En cuanto a mi labor, considero que la desempeñé superando mis expectativas. Aunque hubo ocasiones en las que los nervios me dificultaban expresarme con claridad, pienso que dije todo lo que tenía que decir y me sentí agusto con la forma en la que lo hice. Algo que sin duda me asombró fue la atención y el interés mostrados por parte de mis compañeros durante las dos horas de exposición, lo cual agradezco, ya que facilitó bastante el transcurso de la misma y nos animó a intentar hacerlo lo mejor posible durante su desarrollo.
Por último, no podría acabar esta entrada sin hacer referencia al colectivo de niños/as con altas capacidades intelectuales. Como dijo Almudena en la sesión del jueves 25 de noviembre de 2010: “No porque una persona tenga cultura o dinero significa que no tenga que ser objeto de intervención”. Hasta que el año pasado tuvimos la suerte de comenzar a trabajar e investigar sobre este colectivo, jamás pude llegar a pensar que los niños con altas capacidades intelectuales tuvieran tantas necesidades educativas derivadas la mayoría de su inadecuada o inexistente atención. Con la realización de este trabajo he podido aprender que son niños y no intelectuales arrogantes en miniatura; he desmentido muchos prejuicios; he descubierto que puede que en mi contexto haya algún niño con altas capacidades; y, lo más importante, he podido empatizar un poco con ellos, con la apatía y el descontento de muchos causado porque gran parte de las personas de su entorno no los entienden y por la frustración de no poderse sentirse siempre satisfechos con su proceso de aprendizaje escolar por motivos externos a ellos. Todo esto me obliga a sentirme comprometido por difundir el conocimiento de los niños con altas capacidades y su situación actual en mi entorno y, también, desde mi futura labor profesional como educador social.


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